Jueves, 29 de Diciembre de 2016 20:31 hrs.

REPORTAJE

Cuestión de Oxígeno: así se prepara La Roja Sub 20 para jugar el Sudamericano

Con trabajos especiales para adecuarse al desgaste que provoca la alta competencia en altitud, Chile trabaja para llegar de la mejor forma a Ecuador.

Cuestión de Oxígeno: así se prepara La Roja Sub 20 para jugar el Sudamericano

La Selección Sub 20 sabe muy bien de lo que se siente jugar en la altura porque 70%  de los convocados en esta última etapa de preparación ya han enfrentado encuentros de alta intensidad en la altura o por la Selección o en sus clubes.


Chile debutará el 20 de enero en la ciudad de Rio Bamba; y nada menos que ante Brasil a 2.764 metros de altura; dos días después la sede de Latacunga será el escenario para el desafío ante los locales, esta vez, la diferencia será de 14  metros menos (2. 750 sobre el nivel del mar).


Ambato será el último destino -2.500 metros de altura- zona que albergará los dos último encuentros de la primera fase del torneo sudamericano de la serie, Chile deberá confrontar a las escuadras de Paraguay y Colombia, respectivamente.


En síntesis, los 25 jugadores elegidos por Héctor Robles enfrentarán todos los desajustes naturales del organismo  de someterse a una menor presión atmosférica, por ende, a una menor presión parcial de oxígeno.


Si bien es cierto, la preparación de esta selección Sub 20 ha consistido fundamentalmente en dos pilares; uno que obedece al protocolo médico obligatorio que realiza Conmebol (ficha estándar FIFA consistente en historial médico, examen físico detallado, tanto articular como de otras patologías, exámenes de laboratorio básico, electro cardiograma y ecocardiograma). Y el segundo en relación  a la altura a la cual se va a enfrentar el equipo Sub 20 de Chile durante el tiempo que se prolongue la competencia sur continental.

Se han hecho las cargas físicas en el llano, “la idea es realizar las cargas físicas acá (Chile) para que cuando lleguemos a la altura serán mucho menores y de esa manera el jugador se adapte a las condiciones del juego, pero que el gasto fisiológico sea el menor posible, para que cuando jueguen los partidos, estén en su óptimo”, señaló Cristóbal Sáez, jefe médico de Selecciones Juveniles de Chile.




Y en la búsqueda de ese óptimo, se optó por realizar un entrenamiento diferenciado y el trabajo en una cámara que simula la altura. “Lo que hace esta cámara es cambiar la concentración de los gases, eso provoca que el cuerpo consuma la misma cantidad de oxígeno que consumiría a nivel de 3.000 metros, aproximadamente”, aclaró Sáez. Indicando además que cuando el jugador llegue a la altura real ya reconozca esta altura.


Se diseñaron sesiones de entrenamiento diferencial -5 a 6 sesiones- en las que grupos de jugadores ingresan a la cámara (trabajos monitoreados por el Preparador Físico de la Sub 20, Mauricio Gómez) para hacer cargas físicas de alta intensidad, en altura, para así hacer el gasto y después recuperarse en el llano (altura normal).


El cuerpo técnico  definió  quienes eran los jugadores que requerían con mayor obligatoriedad esta cámara: “Fue una etapa muy valiosa la que se hizo en Tulcán a 3.000 metros de altura, en los partidos que se jugaron con la selección de Ecuador pues se vio que varios de los jugadores respondieron –mejor o peor-  a la altura pues también es un componente genético, es decir, que no es entrenable”.


Además, se pesquisó a aquellos jugadores que respondían peor a la altura y con ellos, específicamente,  se hizo obligatorio el entrenamiento diferencial. “el otro grupo lo conforman aquellos jugadores de los cuales no tenemos información directa porque no viajaron a esa gira en Ecuador y no sabemos cómo van a responder a la altura; así que estos jugadores tuvieron que hacer este protocolo de trabajo que simula la altura”, explicó Sáez.


El proceso de adaptación del jugador, según Mauricio Gómez, preparador físico de la Selección Sub 20, añade que “con este plan de entrenamiento,  que consiste en encontrar la mejor forma física posible de cada uno de los seleccionados, tomando en cuenta la participación total que tuvieron en sus clubes; se debe considerar variables como categoría en la que juegan (A, B, Segunda profesional o juvenil), minutos jugados, cantidad de lesiones etc. Será lo que contribuya para encontrar la forma futbolística ideal que se busca”.


“Creo que en la especificidad podría estar la diferencia. Cada jugador necesita estímulos distintos y ponemos atención a la demanda de cada uno” y aunque el jugador chileno es un buen respondedor a la altura, “la aclimatación es la mejor manera de que el jugador se adapte a la nueva condición a la cual se somete y rinda al máximo de sus posibilidades. Estudios científicos recomiendan que para tener una buena aclimatación a la altura que nosotros enfrentaremos, se necesitarían entre 10 y 14 días”, añadió Gómez.


Afortunadamente para el especialista  también hubo  jugadores que están en un óptimo estado y con ellos se hizo trabajo de mantenimiento. “Así sostener las adaptaciones que ellos ya consiguieron”, puntualizó Mauricio Gómez, a menos de 24 horas de saber la nómina final.

FOTOGRAFÍA: ALVARO INOSTROZA / COMUNICACIONES ANFP

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